Si Main Street USA de Disney no es tu estilo, siempre puedes hacer un recorrido por el castillo de Drácula en la vida real, explorar catacumbas centenarias o pasear por un páramo nuclear. Para los que no tenemos miedo a pasar miedo, hoy les traemos cinco de los destinos más terroríficos del mundo.

1. La Isla de las Muñecas, Ciudad de México. Valoración de TripAdvisor: 4.0/5.0

La zona de Xochimilco, en el sureste de Ciudad de México, es famosa por sus canales y sus numerosas chinampas (islas flotantes artificiales). La más famosa es la Isla de las Muñecas.

Esta pequeña isla fue en su día el hogar de un recluso llamado Julián Santana Barrera. Aunque su historia no puede verificarse, dice lo siguiente. Un día, Barrera encontró el cuerpo de una niña ahogada en la orilla de su chinampa. Más tarde recuperó también una muñeca del canal. Suponiendo que había sido la compañera de la niña, la colgó de un árbol en su memoria para evitar que su espíritu le persiguiera.

Desde entonces, miles de visitantes han hecho lo mismo, lo que ha dado lugar a una isla poblada por un ejército de muñecas envejecidas y aterradoras. Puedes conocer este macabro monumento a una niña sin nombre (o inexistente) haciendo un recorrido en barco por los canales de Xochimilco.

2. Isla de Hashima, Nagasaki, Japón. Valoración de TripAdvisor: 4,5/5,0 (Certificado de Excelencia)

Si te gustan los lugares abandonados, Hashima debería estar en tu lista de visitas. Situada a unas 9 millas de la costa de Nagasaki, y también conocida como la Isla del Acorazado, fue originalmente el hogar de una mina de carbón submarina.

Más de 5.000 personas vivían en esta pequeña roca, pero fue abandonada en 1974 cuando el carbón se agotó. La brusquedad con la que se marcharon los residentes confiere a la isla un aire inquietantemente intacto, con sus edificios de hormigón y sus muros marinos rendidos a los estragos del tiempo.

En la actualidad, los únicos visitantes son turistas y cineastas. Fue la guarida del supervillano Raoul Silva (Javier Bardem) en la película de James Bond de 2012, Skyfall.

3. Las catacumbas de París, Francia. Valoración de TripAdvisor: 4,0/5,0 (Certificado de Excelencia)

A lo largo de 80 años, más de 6.000.000 de personas fueron enterradas (o reenterradas) en las Catacumbas de París. Hoy en día, es probablemente el osario más famoso del mundo.

Un recorrido a pie por las Catacumbas abarca unos 1,2 kilómetros, pero sólo hay que bajar 130 escalones y subir 83 para entrar y salir, ya que todos estos restos descansan a apenas 20 metros bajo las calles de la superficie.

4. La Casa Winchester, San José, CA. Valoración de TripAdvisor: 4.0/5.0 (Certificado de Excelencia)

Sarah Winchester fue una de las mujeres más ricas del mundo en su época. Estaba casada con William Winchester, que poseía el 50% de la compañía de rifles Winchester. Cuando él murió, esa licencia para imprimir dinero pasó a ella.

Pero la riqueza de Sarah no le trajo mucho consuelo. La perseguían los espíritus turbulentos de todos los que murieron violentamente con un rifle Winchester. Así que se trasladó al oeste, compró una granja inacabada y puso en marcha un batallón de trabajadores en la propiedad.

Durante 38 años, construyó, construyó y construyó, convirtiendo la modesta granja en una mansión victoriana de 160 habitaciones. Al parecer, pensó que la actividad constante ahuyentaría o apaciguaría a las almas furiosas que la atormentaban. La construcción sólo se detuvo con la muerte de Sarah en el 1922.

El diseño de la casa es tan extraño como la motivación de Sara para construirla, como podrás comprobar si realizas una visita guiada. Lamentablemente, no está permitido tomar fotografías dentro de la casa.

5. Camino de los Yungas (Camino de la Muerte), La Paz, Bolivia. Valoración de TripAdvisor: 4.5/5.0

Si te gustan las cosas peligrosas, deberías considerar la posibilidad de desafiarte a ti mismo tomando la carretera más peligrosa del mundo, la «Carretera de la Muerte» de Bolivia. Construida para conectar La Paz con el resto del país, la carretera se eleva 4.000 metros por encima de la selva, hacia el aire fresco y limpio de la montaña, y luego vuelve a descender.

Todo esto lo hace con un solo carril, lo que provoca incómodos enfrentamientos cuando los conductores que se dirigen en direcciones opuestas tratan de averiguar quién tiene derecho a la vía. La sensación de libertad se ve reforzada por la ausencia total de guardarraíles que te retengan.

Como era de esperar, la carretera está llena de cruces que marcan los lugares en los que los hombres y mujeres de bien cayeron al vacío. Según una estimación, entre 200 y 300 personas mueren en esta carretera cada año.

Yuniet Blanco Salas

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here